Fiesta
de Los Caneiros
Una
Romería Fluvial
©
Fernando
Bandín/Enfoque 10
A finales de julio y primeros de agosto, las barcas abandonadas
a orillas del río Mandeo, en la ciudad de Betanzos, cobran repentinamente
importancia. Voces y sonidos pueblan la ribera donde sus propietarios
se afanan a repararlas, pintarlas y decorarlas con flores y otros
elementos vegetales en una inusitada explosión de actividad. Se
acerca la fiesta de los Caneiros, un rito sagrado entre los betanceiros
y una de las fiestas más afamadas de Galicia. Y para participar
plenamente, hay que acudir a ella en barca y ésta debe estar decorada
de una forma bien vistosa y original.
La fiesta de los Caneiros tiene su origen a finales del
siglo pasado cuando los jóvenes iban en barca por el río Mandeo
a merendar en el lugar de los Caneiros tras la fiesta del San
Roque. Hoy, esta romería fluvial es el elemento más reverenciado
de las fiestas patronales, algo que esperan los vecinos durante
todo el año. Hasta el extremo tiene importancia que peñas y familias,
no relacionadas con el mundo marinero, alquilan o compran barcas
que alcanzan precios elevados con el único objeto de utilizarlas
en esta fecha.
Llegado el día, aprovechando la marea, las barcas van bogando
río arriba bien aprovisionadas de comida y de bebida. Al llegar
al lugar de la fiesta fondean y comen abordo en improvisadas mesas.
Tras la comida, donde la empanada gallega es un elemento indispensable,
viene el paseo por el campo, el baile a ritmo de gaitas o charangas,
las invitaciones o las bromas, aunque los más jóvenes prefieren
bañarse en el río. Ya llegada la noche, los barcos retornan en
la oscuridad iluminados por débiles farolillos, cual luciérnagas
gigantes, esperándoles una sesión de fuegos de artificio en el
muelle del pueblo. |