SAHARAUIS
Olvidados en el desierto / La Dignidad de un pueblo
© Antonio
J. de la Cerda / Enfoque 10
Noviembre
de 1975. 350.000 marroquíes invaden el Sáhara español en la
denominada Marcha Verde. Tras los acuerdos tripartitos de París, la
España de finales de la dictadura franquista cede el territorio de
esta antigua colonia a Marruecos y Mauritania y abandona a la población
saharaui a su suerte. La ocupación mauritana finaliza pronto, pero el
Reino de Marruecos inicia una larga guerra contra el Frente Polisario,
activistas saharauis que reivindicaban la independencia de la antigua
colonia española.
Ante
las masacres que los marroquíes estaban cometiendo contra la población
civil, la mayoría de habitantes de las principales ciudades abandonan
su país rumbo al exilio en medio del desierto del Sáhara, junto a la
ciudad argelina de Tindouf. Allí, con temperaturas que en verano
superan los 50 grados, los 180.000 refugiados saharauis malviven gracias
a las ayudas de muy pocos gobiernos extranjeros y a la solidaridad de
ONGs de buena parte del mundo. España se sitúa a la cabeza en este capítulo.
Las caravanas de alimentos donados por familias de todo el país cruzan
las arenas del desierto del Sáhara hacia el conglomerado de jaimas en
el que sobreviven las miles de familias de refugiados. Todos ellos
esperan con impaciencia la celebración del referemdum prometido por la
ONU desde 1991. Todos ellos esperan el regreso a sus casas para olvidar
estos 28 años del exilio más duro que puede existir: bajo la ley que
marca el árido desierto. Pero Marruecos sigue torpedeando la celebración
de esta consulta, a sabiendas que ocupa un territorio que, por más que
lo promulguen a los cuatro vientos, pertenece a los saharauis.
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