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El Corredor Verde del Guadiamar
Historia de una remediación
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Antonio Sabater/Enfoque 10
Al sur de Europa, en el humedal más importante del continente, en las Marismas
del Guadalquivir: ¡DOÑANA! Al norte la Sierra... y uniendo Sierra
Morena con la marisma: El Guadiamar.
Aznalcóllar, 25 de abril de 1998. En las minas de pirita se rompe
una balsa de contención de residuos. Lodos y aguas ácidas, hasta
seis mil millones de litros, se vierten al Guadiamar. 63 kilómetros
de cauce quedan contaminados, 4.634 hectáreas inundadas. Los daños
ecológicos y económicos son cuantiosos. La situación es crítica.
Con urgencia se pone en marcha un Plan de Acción, que atienda
los distintos problemas planteados. El objetivo es controlar la
riada, evitando riesgos para la salud humana, e impidiendo la
entrada de las aguas ácidas en las numerosas zonas de cultivo
y en otras de gran valor ecológico. Se reúne un amplio equipo
de investigadores y técnicos, nacionales y extranjeros que, sobre
el terreno, asesoran y supervisan los trabajos. Gestores y científicos,
en una estrecha colaboración sin precedentes, desarrollan el diseño
de una estrategia para controlar y remediar la contaminación minera,
restaurar el río Guadiamar y definir un modelo de gestión de su
patrimonio natural y humano.
Surge así una estrategia científicamente fundamentada, técnicamente
factible y económicamente viable: la creación de un corredor ecológico,
o Corredor Verde, que conectará Sierra Morena con Doñana siguiendo
el cauce del río Guadiamar. Un corredor ecológico que permita
salvar con el aislamiento de Doñana, conservar la diversidad biológica
y favorecer la dispersión de animales y plantas.
Para hacer posible este proyecto fue necesario crear un sistema
de control de la contaminación y completar la limpieza de los
suelos y las aguas; continuando por recuperar la vegetación, la
fauna y los ecosistemas del río y sus riberas, y crear un sistema
de bosquetes, conectados por setos, muros y vías pecuarias. Al
mismo tiempo, la puesta en marcha del Corredor Verde, supone favorecer
el uso de los recursos, apoyando la agricultura y la ganadería
sostenible, fomentando el turismo rural y de naturaleza y promoviendo
la participación social y la implicación ciudadana en el desarrollo
y la gestión del Corredor Verde. Cuatro líneas de acción y una
estrategia de futuro.
Por primera vez en Europa, se acomete una restauración ambiental
de esta magnitud y características. Y siguiendo las orientaciones
de las Directivas Comunitarias de la Unión Europea, El Corredor
Verde conseguirá conectar físicamente dos espacios protegidos
aislados.
El accidente minero, años de duros trabajos y una estrategia
de futuro han hecho posible una vieja ambición naturalista: "El
Corredor Verde del Guadiamar". |